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lunes, 4 de julio de 2011

Última entrada

En tiempo corre inexorable. El caso es que no he cerrado el blog y ya va siendo hora.

El viaje ha concluido. Solo quedaba la visita a los chicos del Gymnázium Martina Hattalu de Trstená (Instituto de enseñanza secundaria) para saludarlos y compartir con ellos la experiencia. Estuve en las clases de primero y segundo. Las chicas superan a los chicos en un porcentaje abrumador: 15 a 1, más o menos. Lo que más les interesó coincide con mi propio modo de ver el viaje, es decir, todo aquello que tenga una componente de aventura. Mucha atención, preguntas de todo tipo y poco tiempo. En fin, me encantó esta visita y también el haber compartido un par de horas en una de sus fiestas en una chata cercana (se pronuncia “jata”) y viene a ser una casa de turismo rural que alquilan para hacer una fiesta privada. Es algo que me llama la atención porque me recuerda a los tiempos en que en España se hacían guateques en casas privadas. Y también porque en España los compañeros de clase no tienen marcado ese sentido gremial al punto de formar reuniones de este tipo. Ellos, los chicos eslovacos, si lo son, y también sumamente discretos con todo el acontecer de sus reuniones.

He vuelto a Galicia. Allá se queda la bici, esperando, reposando de la andadura. Quien sabe, quizá el próximo año nos atrevemos a formar equipo de nuevo y hacer el viaje de vuelta por el sur de Europa. La idea ya me ronda la cabeza y no descarto nada. Ahora es tiempo de disfrutar por aquí de todo lo disfrutable, de pasar tiempo con la familia y visitar a algunas personas.

Declaro abiertamente mi placer por los viajes, haría de ellos un modo de vida. Creo en la gente, en las personas, odio todo lo que suponga barreras físicas, odio las fronteras, los localismos, el modo en que algunos tratan de imponer ideas a los demás. Creo que el mundo es hermoso y que hay que disfrutarlo, y viajando no solo conoces lugares y personas distintas, te conoces mejor a ti mismo y cada día te sorprendes de tus propios sentimientos y capacidades. 

Mi próximo destino como viajero es Argentina, el día 16 de septiembre. Lo disfrutaré, seguro, aunque allá voy en calidad de voluntario con Fundación Telefónica (Proniño) y a una actividad y actitud bien distinta a esta de Europa: Trataré de poner mi granito de arena para alegrar la vida a alguno de esos niños que, por distintas razones, se ven obligados a trabajar como adultos. 


lunes, 20 de junio de 2011

FOTOS, entrega 5

Dolmen


Barcos en el Rhin

Familia de cisnes

Peculiar cementerio en Suiza


Puesta de sol en el Rhin

Suiza es el pais de las mil y una fuentes públicas. Es raro el pueblo que no tiene una como mínimo, así que conseguir agua era fácil, a diferencia de los otros paises por donde pasé.
Ahí están, solazándose. Son las famosas vacas suizas. Pasado el mediodía se tiraban al suelo y se pegaban unas siestas-reposos que eran mi envidia.

Un pueblo cualquiera de Suiza

El Rhin. A partir de aquí el camino entra en Alemania

Brumas del amanecer

Paisaje de mi primera etapa por el Danubio

Poste de mayo en Alemania

Bici de un cicloturista. Parece un buen artilugio


Un cementerio en un pueblo de Alemania. A lo largo de la ruta pude constatar las costumbres tan distintas de cuidar las tumbas. En este caso montan pequños jardines, algunos dignos de ver. 

Poste de mayo en Alemania

Parte trasera de la bici. En este caso funciona como secadero de una camisa y un par de calcetines. No siempre la ropa lavada se podía secar en el mismo día. Cosas que hay que inventarse

Y aquí el ¨frigorífico¨ . El agua se mantiene más tiempo fresca si la llevas protegida del calor por la esterilla.

lunes, 6 de junio de 2011

Penúltima entrada

Esta entrada la hago ya desde el destino: Trstená (Eslovaquia). Hace ya varios días que he llegado pero ¨desconecté¨ enseguida y me dejé arrastrar por la desgana.

Es ahora, que el viaje ha terminado, cuando empiezo a ¨rebobinar¨ recordando cosas, cada día de marcha había poco tiempo para pensar, era un continuo pedalear durante un montón de horas y, a la llegada imperaba el deseo de descansar.

El camino por Alemania y Austria fue realmente llano, cosa ya esperada teniendo en cuenta que seguí el trazado del río Danubio. Por el contrario, pedalear siguiendo el río supuso un buen puñado más de kilómetros que por carretera,  ya que el río es sinuoso en muchos de sus tramos. Precisamente por ello hube de cruzarlo en barca en un par de ocasiones, más buscando la facilidad del trazado que el ahorro de distancia, que fue mínima.

Viena era para mí una ciudad mítica. Aunque pensaba pasar de largo, decidí adentrarme y fotografiarla, ver su centro histórico, patrimonio de la humanidad, pero era mucha ciudad para recorrer en un par de horas  manejando una bicicleta con tanto peso. A la vista de los inconvenientes solo paré para tomarme un café con un trozo de tarta y comprar comida. Partí enseguida buscando la salida a través del canal central que lleva al Danubio. Otra vez será, pero no en bici, prefiero hacerlo andando y con tranquilidad, para disfrutarla como se merece.

La parte de Eslovaquia fue bastante distinta. Debo comentar antes que nada, que Bratislava me gustó mucho, más que la ciudad, el ambiente, el modo de vida. En realidad, me pasa con el resto de sitios que conozco de este país, me parece un lugar agradable para vivir. A mis gentes de Galicia decirles que esto, paisajísticamente, es muy similar a nuestra tierra, es muy verde. Por las fotos podréis comparar.

Los ríos Rhin y Danubio han sido mis guías y motivo de muchas y agradables sorpresas. Ambos son enormes. La navegación por ellos hay que verla, es sorprendente. Las exclusas que permiten la navegación entre los distintos niveles del río son de auténtico asombro, especialmente en las ciudades grandes como Passau, donde el puerto te deja con la boca abierta. Y luego queda la parte poética, esa que aporta el propio río, mezclando con sus brumas al amanecer los colores de la primavera en sus orillas, los reflejos del sol en el agua al alba o a la puesta del sol, o los cisnes, siempre elegantes, nadando con sus polluelos al lado, lo mismo que los patos. Y que decir de una nutria con su cría. Pero he de reconocer que nunca encontré un “Danubio azul”, como mucho, de un verde claro, toda una decepción, (jejeje, es broma).

Como en todo viaje hay una clara división entre lo físico- el viaje andado, el cansancio del cuerpo, etc.- y esa otra experiencia que te deja el tratar con las personas de los sitios por los que pasas, las que te ayudan y las que te ponen cara-cartón, las que pasan de largo y aquellas que acuden voluntariosas cuando te ven rompiéndote el coco mirando los mapas. O esas que te sacan de un apuro porque te han visto cara de no sé qué, o que el instinto les dice que eres de confianza y te ayudan actuando de un modo más allá de lo que esperarías. Y no me olvidaré de mis ¨guías¨ circunstanciales, esos que van en su bici (ellos eran de mi confianza) y les preguntaba por una salida o por el emplazamiento del camping y hacían perrerías con el idioma mezclando palabras en el suyo propio y el inglés para intentar entenderse contigo y,  al final, cuando comprueban que no es efectivo optan por un ¨follow me¨ y se lanzan delante de ti hasta llevarte al lugar, a veces durante kilómetros. Este método del ¨sígueme¨ lo han practicado no solo en bici, también me guíó gente andando, en un todo terreno 4x4 y, hasta en silla de ruedas. Esto fue especialmente emotivo, ocurrió en Alm (Alemania), yo me dirigí a un grupo e intencionadamente pregunté al de la silla. Jo, le debió parecer fantástico porque no me dejó hasta que, él delante, y yo al paso, me situó allí donde quería.
 Y podría contar más y más anécdotas, pero todas tienen el mismo trasfondo de solidaridad, de ayuda, de ánimo… He podido comprobar cómo dos personas, cuando quieren, se entienden perfectamente, sin tener idioma en común. Querer es poder. He llegado a estar con dos alemanes, dos paisanos, tomando una cerveza y riendo sobre los comentarios que hacíamos, ¿podéis creerlo?, nos comunicábamos perfectamente.
 Y ya que hablo de solidaridad, es momento de volver a recordar al amigo Horst que me arregló la vida el peor día, cuando tenía el ánimo por el suelo y el cuerpo cansado y mojado. O de las chicas de turismo de Montceau les Mines, en la Borgoña francesa, que no cejaron en su esfuerzo hasta conseguir una solución para que durmiera sin que me costara dinero. O a esa señora de Tulln (Austria), que no dudó en ofrecerme su PC ¡el de su domicilio! para leer el correo, y como no me comprendía bien acabó marcando en su móvil el número de una tía suya que estaba en España para que sirviera de traductora, genial, ¿verdad?
 Pues de ellos me acuerdo, por ellos mereció la pena semejante viaje. Por ellos os digo que existe ese ¨otro¨ viaje, el bueno, el que no cansa, el emotivo, el que te atrapa y que, olvidándote del cansancio, te hace pensar en volver a repetir otra experiencia similar, no importa dónde porque la buena gente, esta gente que menciono, se encontrará allí donde llegues, sin duda.

Gracias a todos, en especial a todos los que me habéis aportado un poquito de energía positiva enviando comentarios de apoyo, os aseguro que me dio mucho placer leerlos. Un saludo muy cariñoso a los chicos y chicas de primer año del Instituto MARTINA HATTALU de Trstená con los que me comprometí en este viaje y a los que visitaré para compartir la experiencia. Y gracias a Alicia, mi perfecta ayuda particular, por mantener la información del blog al día.

Y aunque suene un poco tonto mencionaré el buen comportamiento de mi bici, mi compañera de ya cinco campañas de alforjas y que en ningún momento me ha dejado tirado. Supongo que parte del éxito pertenece al buen trato y al saber hacer del piloto, jeje. Yo con mi sangre española por mis venas, y ella, con su aire español, aún, en sus ruedas hicimos un buen equipo.

Un abrazo muy grande para todos

Como parece ser que el tema fotos tuvo cierto éxito, en cuanto pueda volveré a colgar un puñado de ellas.

FOTOS, entrega 4

Pues eso, el Danubio

Por tierras de Austria

Los elegantes cisnes sobre el agua de un azul claro que ve la cámara pero que yo no vi.

Entrando en Viena


Por el canal central de Viena. Yo salía hacia Bratislava

Bratislava

Bratislava

Bratislava. Los tranvías recorren la ciudad permanentemente



Bratislava


Bratislava



Una dura subida del 14% me dejó en un alto con esta expléndida vista del valle, ya a muy poquitos kilómetros del destino. Me recuarda a Galicia muchísimo.



El castillo de Oravský Podzámok (Eslovaquia)


También en este valle de Orava los Eslovacos disfrutan de ríos que discurren por un paraje de envidia

Seguimos con ese verde que me recuerda a Galicia. Última parte del trayecto

Al fondo los montes Tatras, delante una nueva vista llena del color verde. Y el letrero indicador de TRSTENÄ, el destino final, el fin de etapa y de trayecto



sábado, 4 de junio de 2011

FOTOS, entrega 3


Por tierras de Alemania, arquitectura típica


La primavera tiene estas imágenes

Otra del Danubio por Alemania

El desayuno y la compra del pan, esas eran las primeras necesidades de cada día. No siempre estaba una tienda como esta, tan estupenda, a mano, así que mejor comprar el pan en cuanto se podía. Y desayunar, claro, el cuerpo necesita su combustible.

Las primeras veces me parecía increible que barcos tan grandes navegaran por los ríos. A veces intentaba calcular los metros de eslora que tenía la nave y, aunque difícil, juraría que he visto pasar barcos de casi 100 metros. Son cargueros compuestos de varios módulos unidos entre sí. 

Reflejos del sol al anochecer

Mi habitación de la noche del día 21. Era tarde y estaba a punto de hacer acampada libre pero apareció en dueño de este lugar, me presenté y le planteé la posibilidad, cosa que aceptó de inmediato.


Pues no es fácil que en medio de la carretera aparezca una señal que te prevenga sobre el peligro de que un avión se avalance sobre tí, ¿verdad?. El caso es que está situada al final de pista de un pequeño aeródromo a unos kilómetros de Passau, he ahí el porqué de su existencia.


Otro final de día. Ahí mismo estaba mi tienda de campaña, todo un privilegio


Pues no, no es Sanxenxo ni otro puerto deportivo de cualquier costa española, se trata de un lugar donde pasa el Danubio. Fijaos, al fondo, en el barco cargado de turistas

Coincidencia de acampada con otros cicloturistas


Sobre la barcaza, atravesando a la otra orilla del Danubio para continuar camino a Viena